Si no fuera porque no recuerdo que haya habido un momento de mi vida en que haya pensado: vaya , así sí que se está a gusto. Si alguna vez hubiera encontrado una manera de vivir que me llenara del todo. Si en algún momento hubiera sido capaz de aprovechar los lugares en el tiempo en que se cumplían todas las condiciones para ser feliz... Si lo hubiera sido en lugar de seguir empeñándome en estar frustrada , desengañada y desilusionada conmigo y el mundo que me rodea.
Si no fuera así siempre con o sin razones... Supongo que de esa manera sería todo infinitamente más fácil. Primero, por que el estado de ánimo pesimista y paranoico no me impediría pensar con claridad y ver las cosas tal y como son. No me haría tener esa sensación de mil sentimientos de dolor reprimidos en el estómago, por saber que son ilógicos y no querer mostrarlos en consecuencia. No me haría tener a dos ejércitos infinitos peleando eternamente en mi cabeza por intentar discernir entre la masa pensamientos contradictorios dónde acaba lo verídico y empieza la paranoia. Y segundo, podría concentrarme en las cosas que realmente me ayudan a no pensar así, en todas las cosas que me hacen quererme un poco más al ver como dan resultados, fruto de mi empeño.
Pero bueno ya sabes lo que dicen, aquella famosa frase que TODO LO ARREGLA: mañana será otro día.
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