Ilusiones Sobrevaloradas

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sábado, 22 de mayo de 2010

Perspectivas

    Hoy me he dado cuenta de algo. La gente SÍ que cambia. 
    Hace unos años, recuerdo que en clase de filosofía de bachillerato, nos explicaron lo que era la percepción. Nuestro cerebro realiza una serie de procesos por lo cuales , basándose en los impulsos que recibimos del exterior elabora una imagen de la realidad. Debido a la experiencia única de cada sujeto, esta imagen es siempre subjetiva y por lo tanto diferente para cada uno de nosotros. 
   Siempre decimos que la gente nunca cambia, que al final, todo acaba siendo lo mismo, y que todo se repite. Que todo es un ciclo, que siempre cometemos los mismos errores. Puede que esto tenga algo de verdad y es que siempre me veo pidiendo a una tras otra persona que pasa por mi vida que no me haga daño, que soy frágil, que he almacenado suficiente desconfianza y que no necesito más. Ayer pensaba todo lo contrario, parece que nunca se ven suficientes veces las historias, parece que una tras otra vez puedo sufrir exactamente las mismas ofensas y caer en las mismas trampas, y que NUNCA se tiene suficiente desconfianza. He descubierto que es mentira. Ninguna de los ataques fue igual a la anterior y ninguna de las emboscadas de la vida se repitió con exactitud, si no es en que me abrió un poco más lo ojos. Mi percepción de las palabras y de los hechos no es la misma que hace dos años, ni la misma que hace 6 meses, ni la misma que ayer, por dar tres fechas significativas. 
   Ya desconfío lo suficiente, ya he gastado afecto suficiente. Ya he visto lo suficiente. Por hoy. En un tiempo (mañana, el mes que viene) será otra cosa. Pero por hoy, ha sido suficiente. Hoy, mi vida ha dejado depender de tal o de cual.  Ha llegado el momento de replantearme la rutina que había creado para fortalecerme y poder reflexionar con tranquilidad. No voy a negar, que ha sido genial, que ha sido útil, que no podría haber llegado hasta aquí sin pasar por ella. Pero ahora ha llegado el momento de plantearme si merece la pena seguir con ella o no. Lo más seguro es que haya muchos aspectos de ella que merezca la pena conservar por sus beneficios, sin embargo estoy convencida de que tiene muchas partes mejorables, innovables, refrescables...
  Todo esto no es más que la prueba de que mi percepción ha cambiado. Que ya no veo las cosas como las veía antes. Y es que lo necesitaba, no podía seguir pensando como lo hacía. 
   Y volviendo al principio, si la percepción no es más que la reelaboración del mundo captado por mis sentidos a través del filtro de mi persona, la que soy hoy no puede ser la misma que era ayer. Si yo fuera la misma persona que ayer, pensaría lo mismo de mi situación que lo que pensaba ayer, y eso no es así. La Cecilia de hoy cree que es hora de ser al fin una persona completa en sí misma.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mi peso en oro

Hoy me he sentido muy muy muy infravalorada. O dicho de otra manera, me han "puesto los pies en la tierra". A mis ni siquiera 19 años, poner mi corazón en una balanza y una pluma al otro extremo al modo egipcio me parece totalmente injusto. Y sin embargo, yo misma no puedo evitar sopesar las distintas partes del asunto. Si señores, de nuevo me dedico a pesar los dinstintos componentes de mis ilusiones, las auténticas piezas que conforman la realidad y mi autoestima en cuanto a cada una de las diferentes cosas estimables de mi ser.
Me JODE tanto que sea imposible la objetividad, y además no encontrar nadie que yo estime con capacidad de evaluarme y que a la vez vaya a ser totalmente sincero. Por otra parte, no sé si sería muy sano para el alma ir al médico y pedirle que nos mande unos análisis de sangre para el talento, la creatividad, la fuerza de voluntad... Supongo que en mi caso , desde mi distorsionado y oscilante punto de vista, no me faltarían los dos primeros (opinión en un 90% creada por opiniones ajenas, que HORROR), y la segunda sería muy inestable, según para qué se necesitara.
Creo que me ocurre lo que a mucha gente con su pelo; como no lo tiene liso, lo quiere liso, como es rubia, quiere ser morena. Como mi empatía tiene unos niveles en sangre más altos de lo sanamente recomendable, me gustaría quedarme indiferente más a menudo. Como mi emoción está a punto de minar mi salud por sus excesos, quisiera ser menos afectada. Como tantas cosas que me hacen ser como soy, me hacen ser tan mortalmente autodestructiva, quisiera ser más robótica.
Sin embargo, me miro desde fuera y me doy cuenta de que Oh Dios Mio , soy una persona maravillosa. Y lo digo totalmente convencida, de verdad. Ojalá conociera más gente tan afectuosa y entregada. Qué tipo de mierda sería yo, sin mi sensibilidad, dudo que fuera capaz de emitir un solo sonido con un ápice de sentido en la música que interpreto y en la que creo yo misma. Yo no soy como tú , ni como tú. Tengo un sentido musical infinitamente mejor que el de todos vosotros, y además , lloro hasta viendo dibujos animados. Por si fuera poco, a pesar de que mi tendencia sea a los pensamientos paranoicos, irracionales, autodestructivos y con onda expansiva (dios mio, que hilarante), intento que no afecte a nadie más que a mi, y poco a poco consigo comunicarlos de manera racional, y solucionarlos, analizando cada pequeña partícula. Si no fuera porque todas estas cosas tan bonitas a penas me sirven si no para hundirme un poco más en la espiral autoreflexiva... SERÍA una persona maravillosa.

A juzgar por los resultados materiales, soy una persona de lo más inútil. Prácticamente nadie me ha escuchado tocar, o la música que he compuesto, aunque los pocos que lo hayan hecho hayan dado unas apreciaciones sobresalientes. Sigo siendo una loca autodestructiva y estúpidamente buena, mala ilógicamente e involuntariamente. He malgastado una porción curiosamente grande de mi salud y de mi tiempo haciendo cosas improductivas, con consecuencias físicas y mentales que están tardando mucho en desaparecer.
Sin embargo, hay algo que hace que mi autoestima NUNCA llegue a derrumbarse del todo, y es que, mis intentos y la fuerza que he puesto en ser tal y como quiero ser han sido muy grandes, y van en aumento. He llorado intentando ser buena persona, e intentando ser quererme más a mi misma. Estoy sacando la fuerza de voluntad que nunca tuve. Cavo en las minas del talento que se perdió en algún punto del laberinto de la construcción de mi YO. En ese punto donde me perdí y comencé a ser lo que no soy. Intento quererme.

Intento pensar que soy la persona que me gustaría ser para poder llegar algún día a serlo.


sábado, 8 de mayo de 2010

Estampa bajo distintas luces.

Todo se hunde bajo una luz gris y sucia y todo movimiento se iguala a inmovilidad en su rutina.

Todo queda claro y preciso bajo la luz del neón. Todo movimiento, tal y como es, se desarrolla sin más.

Todo se define gris, con luces y sombras de terciopelo y todo movimiento es afectado y lleno de teatralidad.

Tú. Todo se inunda de una luz clara, amarilla, blanca y azul del cielo que me deslumbra. Todo movimiento me cautiva por su sutileza y plasticidad.

jueves, 8 de abril de 2010

Better days will come

Si no fuera porque no recuerdo que haya habido un momento de mi vida en que haya pensado: vaya , así sí que se está a gusto. Si alguna vez hubiera encontrado una manera de vivir que me llenara del todo. Si en algún momento hubiera sido capaz de aprovechar los lugares en el tiempo en que se cumplían todas las condiciones para ser feliz... Si lo hubiera sido en lugar de seguir empeñándome en estar frustrada , desengañada y desilusionada conmigo y el mundo que me rodea.
Si no fuera así siempre con o sin razones... Supongo que de esa manera sería todo infinitamente más fácil. Primero, por que el estado de ánimo pesimista y paranoico no me impediría pensar con claridad y ver las cosas tal y como son. No me haría tener esa sensación de mil sentimientos de dolor reprimidos en el estómago, por saber que son ilógicos y no querer mostrarlos en consecuencia. No me haría tener a dos ejércitos infinitos peleando eternamente en mi cabeza por intentar discernir entre la masa pensamientos contradictorios dónde acaba lo verídico y empieza la paranoia. Y segundo, podría concentrarme en las cosas que realmente me ayudan a no pensar así, en todas las cosas que me hacen quererme un poco más al ver como dan resultados, fruto de mi empeño.
Pero bueno ya sabes lo que dicen, aquella famosa frase que TODO LO ARREGLA: mañana será otro día.

martes, 23 de marzo de 2010

Traidora

Y una vez más me encuentro a solas contigo. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué tengo que hacer para que no vuelvas a mostrar tu rostro deforme cuando no hay nadie? Tú nunca tienes suficiente. Tú nunca te das por vencida. Siempre, siempre tienes que volver a por más.

Sé porqué estás aquí y ahora. Conoces mis dudas, sabes tan bien como yo que una figura en equilibrio sobre el aire nunca puede durar. Una vez más vienes e intentas convencerme de que mi sonrisa es infundada, de que mi alegría es tan absurda en sus raíces como sus frutos.

Te repito que no quiero que vuelvas nunca, nunca más. Te quiero tan lejos de mí como cualquiera de los sueños de los que me has hecho desistir alguna vez, agujereando como una roedora mi ilusión, minando mi voluntad.

Sé que te gustaría ver mi risa evaporarse en la humedad de mis ojos, hacerme creer que es nulo su valor y hueco su origen, que su caudal está seco y que es su sonido el de un árbol podrido y vacío que se ríe por no llorar de su propia decadencia.

Quiero que te marches para no volver…pero no sin antes responder a las últimas palabras que jamás volveré a dirigirte:

¿Eres tú parte de mí?
¿Qué sueño tendré que sacrificar esta vez para verte lejos?

domingo, 21 de marzo de 2010

Complicaciones de convivir consigo mismo

Por mucho que le doy vueltas no llego a comprender el mecanismo que tenemos para afrontar los males emocionales. Porqué a veces el daño provoca heridas y cicatrices dolorosas que solo con ser recordadas nos agitan la mente...
y en cambio otras el corazón desarrolla un callo cuando se roza demasiado por el mismo sitio...
Y sobre todo, ¿porqué no podemos elegir cuando ocurre una cosa y cuando la otra?
Si pudiera tan sólo hacerme un poco más fuerte, las cicatrices no impedirían que se endureciera la parte que me haría la vida más fácil siendo algo más insensible.
Si en lugar de desarrollar cicatrices solo consiguiera insensibilizarme, las cicatrices no me agitarían prediciendo con dolor la llegada de cada nube negra, y no provocarían en mi cerebro ese miedo intenso a la llegada de la tormenta, incuso cuando el aviso es falso.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Abrir la boca.

La maraña de sentimientos se desanuda misteriosamente con la presencia de lo que los incita, pero por alguna extraña razón, eso no facilita expulsarlos al exterior. Me gustaría que las condiciones fueran otras, y perder el miedo de mostrar hasta donde llega el camino que empieza mirándome a los ojos. Me empeño en ocultar las últimas líneas de la descripción que realizo en mi mente. No soy capaz de decir todo lo que me atraviesa con cada parpadeo que renueva mi perspectiva, y con ello mis emociones. Los escalofríos que me recorren, los traslado al lenguaje metafórico en mi interior, pero no atraviesan la barrera que los convierte en sonidos vocalizados perceptibles.

Quisiera hacer todas las comparaciones con fenómenos naturales que se me pasan por la cabeza, todas las locuras de estrellas que se mueven y vuelven a su lugar, agujas de reloj que se paran y aceleran, repeticiones geométricas hasta el infinito, acciones mecánicas con más sentido del aparente, impulsos de nebulosas que se atraen, quisiera poder expresar todos mis sentimientos sin tapujos. Sin barreras lingüisticas, y sin desconfiar de pisar seguro al hacerlo. Poder decirlo esperando una respuesta, y que la espera no sea en vano.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cortar el pelo.

Para cualquiera, incluyéndome a mi, el tema del pelo no es precisamente algo apreciado, ni que aparentemente de mucho que comentar. No pretendo ni mucho menos que esto parezca importante, ni siquiera pretendo que lo sea sin parecerlo. Quizás simplemente haya escogido esto como podría haber elegido cualquier otra cosa, solo con tal de tener una base sobre la cual reflejar lo que pienso, y poder construir metáforas e imágenes que me ayuden a explicarme.
Me resulta especialmente curioso todo procedimiento acicalamiento de nuestro aspecto en el que intervenga un elemento cortante. Y de entre todos estos procesos, el más inquietante es el de arreglarnos el pelo. Cortamos, literalmente, una parte de nuestro cuerpo, para darnos un aspecto diferente, por comodidad, para revitalizarlo o simplemente para que no se alborote demasiado y devolverle un poco el orden.
Nada podría recordarme de manera más absurda al comportamiento humano.
Cortamos nuestros instintos continuamente con el fin de sobrevivir. Ya sea para con los demás, como cuando coartamos emociones y pensamientos, evitando la intervención ajena en lo que se desarrolla en nuestro coquito, o por el contrario, impidiendo la actividad cerebral para poder dejarnos llevar. A menudo también recortamos el "yo" para evitar que se eche a perder en una espiral de autoanálisis y crítica destructiva. Y a escala más pequeña, tiramos de las líneas de puntos del pensamiento, para desprendernos de esas pequeñas impresiones que nos avasallan constantemente, impidiendo que nos concentremos en algo.
No sé si todo esto, esta carnicería mental es necesaria, o prescindible. O hasta que punto contiene de ambas cosas. A una conclusión si que puedo llegar, y es que todo esto me hace preguntarme donde empieza lo que soy yo y donde lo accesorio. Un buen corte de pelo, para que surja fuerte de raíz, y cortar todo aquello que ya quedó marchito. O simplemente un arreglo de las puntas, que viene bien de vez en cuando, que si no se queman y se abren, de tanta AGRESIÓN EXTERIOR y LAVADO.