Ilusiones Sobrevaloradas

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miércoles, 17 de marzo de 2010

Abrir la boca.

La maraña de sentimientos se desanuda misteriosamente con la presencia de lo que los incita, pero por alguna extraña razón, eso no facilita expulsarlos al exterior. Me gustaría que las condiciones fueran otras, y perder el miedo de mostrar hasta donde llega el camino que empieza mirándome a los ojos. Me empeño en ocultar las últimas líneas de la descripción que realizo en mi mente. No soy capaz de decir todo lo que me atraviesa con cada parpadeo que renueva mi perspectiva, y con ello mis emociones. Los escalofríos que me recorren, los traslado al lenguaje metafórico en mi interior, pero no atraviesan la barrera que los convierte en sonidos vocalizados perceptibles.

Quisiera hacer todas las comparaciones con fenómenos naturales que se me pasan por la cabeza, todas las locuras de estrellas que se mueven y vuelven a su lugar, agujas de reloj que se paran y aceleran, repeticiones geométricas hasta el infinito, acciones mecánicas con más sentido del aparente, impulsos de nebulosas que se atraen, quisiera poder expresar todos mis sentimientos sin tapujos. Sin barreras lingüisticas, y sin desconfiar de pisar seguro al hacerlo. Poder decirlo esperando una respuesta, y que la espera no sea en vano.

2 comentarios:

Bangtheflash dijo...

En mi opinión siempre será imposible traducir exacto el idioma de los pensamientos al de las palabras escritas... cuanto mas se acerque la sensación que provoca un texto al pensamiento del que nació, mejor texto será.
Y sí, es frustrante cuando no salen las palabras, o cuando salen para convertirse en pura mierda laberíntica que no dice nada... entonces se te lengua la traba y se hace inevitable no morderse

Harold Chasen dijo...

por eso es tan genial fundirse: miradas, beso, sexo. De repente sale todo y no necesitas de cápsulas absurdas de significantes que nunca llegarán a significar lo que uno quiere que signifiquen.