Por mucho que le doy vueltas no llego a comprender el mecanismo que tenemos para afrontar los males emocionales. Porqué a veces el daño provoca heridas y cicatrices dolorosas que solo con ser recordadas nos agitan la mente...
y en cambio otras el corazón desarrolla un callo cuando se roza demasiado por el mismo sitio...
Y sobre todo, ¿porqué no podemos elegir cuando ocurre una cosa y cuando la otra?
Si pudiera tan sólo hacerme un poco más fuerte, las cicatrices no impedirían que se endureciera la parte que me haría la vida más fácil siendo algo más insensible.
Si en lugar de desarrollar cicatrices solo consiguiera insensibilizarme, las cicatrices no me agitarían prediciendo con dolor la llegada de cada nube negra, y no provocarían en mi cerebro ese miedo intenso a la llegada de la tormenta, incuso cuando el aviso es falso.
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1 comentario:
Buena reflexión...
sólo espero que la insensibilización no sea la única forma de aprender de algo, me parece igual de triste que sufrir por cosas que ya pasaron...
Ña <3
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